La soledad impuesta es consecuencia de una serie de privaciones materiales a las que se somete a la persona, en contra de la voluntad de esta última. La incapacidad de tener relaciones normales y de manera sostenida hace que aparezca la sensación de aislamiento, sensación que se corresponde con hechos objetivos, como la falta de tiempo libre o el hecho de vivir en un lugar muy reducido y apenas salir de él.
Se trata de uno de los tipos de soledad más habituales, dado que son muchos los factores capaces de interponerse entre una persona y el simple hecho de conocer gente nueva, tanto materiales (falta de coincidencia en el tiempo y el espacio) como psicológicos (falta de habilidades sociales).
Hay casos en los que la soledad es la consecuencia de un aislamiento que uno mismo ha decidido utilizar como elemento definitorio de su propia vida. Por ejemplo, personas con miedo a sentirse defraudadas por amigos o seres queridos, y que desarrollan actitudes misántropas o, en general, de desconfianza hacia los demás.
En algunos casos, esta forma de soledad también puede aparecer por causas religiosas, como la voluntad de consagrarse a una vida de dedicación a uno o más dioses, sin que por ello se abracen sentimientos de hostilidad hacia el resto de personas.


Muy interesante información.¡Felicidades! 🙌🏻💗
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